Fuera de control
Publicado por José Carlos en Enero 7, 2009
Aunque algunos digan que la situación tiende a mejorar gracias a la mediación internacional, a mí me sigue pareciendo que está fuera de control.
Una situación que va por el camino de convertirse en un conflicto de carácter mundial, que podría llevar a un incremento notable de la inseguridad en todo occidente debido al terrorismo de corte yihadista, se está dejando de la mano. Que un país pueda considerarse legitimado a exterminar a los habitantes de otro, en nombre de su propia seguridad, desoyendo las voces de todo el orbe, desobedeciendo por enésima vez las resoluciones de Naciones Unidas que obligan a todos menos a ellos mismos, tiene la enfermedad dentro de sí.
La visión de cuerpos mutilados en todos los informativos es algo que nos estremece aquí, pero que nunca pesará en la conciencia de un israelí, puesto que dicha información es sistemáticamente censurada por las “democráticas” autoridades de ese país.
Por otra parte está muy bien hablar del uso de inocentes como escudos humanos, cuando a la vez se impide que esos inocentes puedan abandonar el país, se les tiene recluidos como animales y se abusa de su indefensión mediante el uso indiscriminado de la artillería.
Me encanta la columna que escribe hoy en “El País” Miguel Ángel Bastenier sobre la guerra en Gaza. Contiene muchos datos, verdades incontestables y una gran reflexión. Creo que nadie debería perderse esa reflexión:




Carlos V escribió
VIERNES 9 DE ENERO DE 2009
Lenguaje perverso
Rabia, vergüenza, indignante… son palabras que me vienen a la mente al ver las imágenes del conflicto entre Israel y Palestina. Sentimientos contradictorios pues siempre he tenido especial consideración con el pueblo judío por las reiteradas injusticias sufridas desde tiempos inmemoriales. En toda época y civilización los exiliados judíos han sido el chivo expiatorio sobre el que recaían matanzas, represiones y persecuciones. Con los ejemplos de la expulsión por parte de los Reyes Católicos y el Holocausto sobran.
Y por ello me resulta complicado y difícil de asumir su actitud ante los bombardeos indiscriminados sobre un pueblo palestino que lleva décadas en una decadencia progresiva desde la creación del Estado de Israel.
Según un amigo que reside en EEUU, la prensa y los políticos europeos (sobre todo la izquierda) es pro-palestina. Lleva bastante razón en ello, pero no es menos apuntar que los estadounidenses (los gobiernos, no sus habitantes) son pro-israelíes gracias a la influencia del lobby judío.
A lo largo de la Historia los judíos siempre anhelaron el fin de la diáspora y la vuelta a su tierra. La comunidad internacional y en mayor medida los palestinos, deben ser conscientes que Israel nunca perderá una guerra. No lo puede permitir más que nada porque la derrota supondría su desaparición como estado. Eso, gracias a la “cortesía” de poseer armas nucleares parece ser que no es muy probable.
Que se acaben las matanzas de civiles palestinos por bombardeos indiscriminados y el fin del lanzamiento de misiles de Hamás sobre Israel sería la solución, pero se trataría de algo momentáneo, pues ni los milicianos podrían sobrevivir en Gaza sin camuflarse entre la población civil ni los radicales palestinos piensan darse por vencidos con sus ataques terroristas a Israel.
Israel no quiere aniquilar Palestina. O al menos no lo quiere aún. No es por causas humanitarias ni nada similar. Sencillamente, le conviene tener una masa domesticada de “borregos” serviles con los que suministrar de mano de obra barata sus industrias. Cientos de miles de palestinos hacinados entre muros de hormigón sin ningún otro futuro que el exilio.
Los palestinos son incapaces de ver más allá de la venganza (bien alimentada por Israel con sus matanzas) y ser conscientes que su papel en esta lucha es el de derrotado. Son un títere en manos de un Estado judío que apoya a Hamás o Al-Fatah según le conviene para que continúe eternamente la guerra civil palestina. No vale la pena morir de pie como decía el Che Guevara; o se resignan a vivir arrodillados o Palestina desaparecerá. Con la venia de los ineficientes organismos internacionales.
La desproporción de muertos entre un bando y el otro (en el momento de escribir esto, 5 o 6 soldados israelíes por unos 700 palestinos, un centenar de niños incluido) deja la ley del Talión en simple anécdota. Que Israel recurra al término “en defensa propia” no es sino caer en lo más vil. Otra perversión del lenguaje como daños colaterales, “fuego amigo” o sencillamente, Ministerio de Defensa.
José Carlos escribió
Tremendo y compartido cien por cien, Carlos.