¡Qué no quede impune!
Publicado por José Carlos en Diciembre 29, 2008

Elisa Loyo, hermana de una amiga de Rosa Jiménez Cano, apreciada compañera en Las Ideas, ha sido asesinada en Filipinas en extrañas circustancias. Posiblemente para muchos la noticia sea una mera anécdota, pero siempre me gusta decir que debemos ponernos en el pellejo de todos los que sufren para entender su desdicha y ofrecerles todo el apoyo que necesiten.
El mayor problema es cuando, además de un asesinato, entra en juego la posibilidad de una nueva victimización para con los familiares de la persona asesinada. Se trata de muchos elementos que incrementan el dolor de esos familiares y dilatan en el tiempo el momento en el que pueden descansar y reflexionar con tranquilidad sobre la pérdida de un ser querido.
Pero es que en este caso, además, esa victimización y ese dolor se ven incrementados por la incidencia de nuevos factores inhabituales en lo que se ha venido denominando “primer mundo”, como la corrupción, la ineficacia o la mentira. Dichos elementos, unidos a multitud de irregularidades consentidas por los poderes locales, hacen que la tarea de esclarecer el trágico asesinato de una persona inocente se convierta en una labor imposible.
Cuando en esos países, en los que corrupción es algo institucionalizado, alguien intenta aclarar un suceso en el que entran en juego elementos que podrían implicar a ciertos personajes locales, y eso se adereza con el cotidiano oscurantismo del que siempre tiene algo que ocultar, se da de bruces con una realidad que le hace desistir, cuando no temer por su propia vida. Sólo la presión efectiva de los gobiernos de las personas contra las que se cometen esos crímenes, junto con una acción conjunta de medios de comunicación y personas ajenas a los mismos pero con la clara voluntad de impedir que la impunidad reine en un asesinato, ya sea a través de nuestras bitácoras, ONG’s o cualquier medio a nuestro alcance, podría conseguir que no se pase página, que el sanguinario crimen se esclarezca y sus culpables sean detenidos y puestos a disposición de la autoridad judicial.
Por ese motivo hoy no puedo menos que solidarizarme con Rosa Jiménez Cano y con la familia de Elisa Loyo, brutalmente asesinada cuando sólo trataba de labrarse un futuro prometedor como chef en un hotel de Filipinas. No permitamos que ese asesinato quede impune, obliguemos a las autoridades filipinas a tomar cartas en el asunto y apoyemos todas las medidas que, para tal fin, se tomen.
Un abrazo Rosa.


