Desregulaciones, liberalismo, quiebras y estafas
Publicado por José Carlos en Diciembre 16, 2008

Muchas veces he dicho que mis conocimientos económicos son muy limitados, tanto como para evitar la discusión sobre cuestiones de ese tipo.
Dicha cuestión no es obstáculo para que, en materia económica, me oriente por el sentido común, ese que dicen que es el menos común de los sentidos. Ese sentido común me hace evitar invertir en esos “chollos” que cada día aparecen por todos lados, ante la sospecha, después confirmada por los hechos, de que me pueda encontrar ante un timo.
Dice mi madre, igual que lo decían mis abuelas, que nadie da duros a pesetas. Ese es un principio de persona humilde, sin más ambición que vivir cada día de forma decorosa, de economía de guerra y nunca mejor dicho, por todo lo que vivieron mis abuelas. Pues bien, ese principio tan racional y evidente no se aplica cuando hablamos de economía, de grandes fortunas, de grandes inversiones, de avaricia más o menos disfrazada de bondad inversora. Hoy en día vivimos timos de todo tipo, cuyo mercado depende del nivel económico, desde el timo de la estampita, el “rip deal” o las estafas piramidales, y las víctimas siempre son personas que se dejan llevar por pulsiones primarias que, en forma de avaricia, les ciegan y les dejan a merced de personas sin escrúpulos que, por cierto, aprovechan el falco débil que esas víctimas han dejado al creer que tratan con personas de nivel inferior.
A esa avaricia podemos ir sumando otros factores no menos importantes y que multiplican el efecto de la misma, como una ideología que la potencia, algún actor inepto y personajes indeseables.
Pero, a pesar de haber podido mezclar cuestiones diferentes como son el timo de la estampita, el rip deal o las estafas piramidales, con las quiebras y las desregulaciones, hay que decir que, si bien son diferentes, toda vez que el timo de la estampita o el rip deal son perseguidas policialmente y tienen su reproche penal y no es el mercado el que las provoca, en las estafas piramidales y quiebras casi fraudulentas los actores se aprovechan de una situacion de desregulación o de inepcia de los organismos supervisores, de tal forma que se acaba perjudicando a una colectividad que nada tenía que ver con esas prácticas.
Está claro que no puede ponerse en el mismo nivel al pequeño inversor que pone sus ahorros en un fondo de inversión perfectamente identificable y sometido a regulación, que al gran inversor al que prometen “duros a peseta” y utiliza chiringuitos financieros, paraisos fiscales o personas de reputación dudosa (o buena) y que tienen empresas cuya actividad debería haber sido sometida a fiscalización hace mucho tiempo por lo sospechoso de sus prácticas.
Pero claro, para conseguir eso sería necesario que el mercado estuviese bien regulado, al detalle, lo que podría servir de obstáculo para que esos “tiburones” no se aprovecharan, como hacen en la actualidad, de la falta de regulación del mercado y de la incapacidad de los reguladores a la hora de ejercer sus labores de inspección.
Lo que es evidente es que toda esa regulación choca con los principios de una ideología que nos ha llevado a la situación actual, el liberalismo, que propugna la desregulación y la vía libre para todos esos especuladores.
El tiempo ha dado la razón a los que promueven las regulaciones y ha dejado en evidencia a esos que siguen pensando que regular los mercados es algo “de modé”.
Yo tengo claro que el gobierno promueve una mayor regulación que nos evite estos males en el futur,o pero ¿qué propone el PP, más de lo mismo?



Goyo Tovar escribió
José Carlos, lo que no acabo de entender es el sistema numérico de la pirámide; parece que se basa en el famoso Triángulo de Tartaglia, pero no responde a sus principios. ¿De dónde procede la imagen, porfa?
Saludotes.
Goyo
18-dic-08