Rouco deforma la realidad
Publicado por José Carlos en Octubre 9, 2008
Dice Rouco Varela, jefe de la iglesia en España que “el rechazo a la familia surge de una ideología que deforma el lenguaje y que impide hacer realidad los deseos más profundos de los hombres” y que la reforma del Código Civil de 2005 “ha desneutralizado el contrato matrimonial, eliminando la diferencia sexual de los contrayentes como elemento esencial del mismo“.
Es evidente que este hombre, en representación de la institución que dirige, ha perdido definitivamente el norte. Vivir de espaldas a la realidad, negando evidencias tan claras como que el amor es algo que no entiende de sexos, que un sentimiento como ese nace de lo profundo del ser humano, sin necesidad de que sea entre personas de diferente sexo, es otra de las cuestiones por las que se evidencia que la iglesia dejó de evolucionar hace siglos.
Considerar que son ellos los titulares de la patente de lo que debe considerarse un matrimonio o el amor real, es tanto como creer que son los únicos que pueden valorar la vida íntima de una pareja, su capacidad para decidir que el sexo sea un fin y no un medio, que las parejas que no tienen hijos son tan buenas como las que tienen 15, por mucho que ellos nieguen la mayor.
Pero analizando la segunda frase que recojo, podemos encontrar parte de la explicación de esa mentalidad medieval: consideran el matrimonio un mero contrato entre dos partes, con un tercero que es el que pone las condiciones, la iglesia.
El matrimonio es una institución en derecho privado, no un contrato, de la misma forma que la religiosidad es algo que no debe salir de la esfera íntima de cada cual. Ese personaje y todos los de su especie, deberían aprender a que, cuando hacen determinadas afirmaciones, insultan a los que no son como ellos y que sólo deben dirigirse a sus fieles, evitando en todo caso inmiscuirse en asuntos en los que su opinión vale tanto como la de cualquier entidad de derecho privado, que no son nadies para proponer el recorte de derechos y que su actitud les hace bordear lo admisible constitucionalmente.
Muchos estamos hartos de que este tipo de personajes se crean legitimados para imponer sus ideas en la conformación de una sociedad, cuando viven de espaldas a la misma. Sus sermones que los dirijan a sus fieles, cada vez menos, y que nos dejen en paz a los demás, somos mayorcitos para interpretar nuestra moral, sin haber matado a nadie nunca en nombre de la misma.



un gato de Carabeo escribió
Muy buen desarrollo. Felicitaciones.
El asunto Iglesia-Estado, que en otros países se solucionó hace tiempo, aquí sigue presente por querer una parte imponerse a la otra.
Cuando, en representación de la sociedad, el Estado debería ser quien instaurara leyes y normas, aquí la Iglesia (Católica apostólica romana) se creen “tocados” para estar por encima de la representación popular.