El Blog de José Carlos

Lo poco que sé, se lo debo a mi ignorancia

Justicia a medida

Publicado por José Carlos en Junio 10, 2008

Que Berlusconi es un tipo que parece carecer de escrúpulos, que su ambición por ser Primer Ministro de la República Italiana, lejos de ser política, no es más que un mero instrumento para la consecución de sus objetivos personales, o que sus acciones desde el gobierno parecen más dirigidas a conseguir la impunidad que a lograr el bienestar de sus conciudadanos, considero que, a día de hoy, nadie lo pone en duda, ni siquiera en su país, de la misma forma que todos ponen en cuarentena sus convicciones democráticas.

El hecho de que un gobernante trate de legislar a través de su mayoría parlamentaria en favor de sus intereses, tejiendo una tupida red de normas que, al final, acaben otorgando una impunidad buscada durante años a ese gobernante es, como mínimo, muy peligroso para cualquier democracia.

El origen legítimo del ejercicio del poder, tras la victoria en unas elecciones democráticas, no es excusa para evitar la legitimidad de su ejercicio. Existen decenas de ejemplos de gobernantes con legitimidad en origen y sin ella en el ejercicio del poder. A todos se nos vienen ejemplos a la cabeza, tanto contemporáneos como más lejanos en el tiempo. Hoy creo que Europa tiene algunos ejemplos de gobernantes con mayor o menor legitimidad en origen, pero sin ninguna en el ejercicio de la misma.

Berlusconi puede ser otro de esos ejemplos. Coartar los medios de investigación de los que disponen tanto los jueces o fiscales, como la Policía con autorización de éstos, nos lleva al disparate y ese mismo disparate a la impunidad buscada por los que así legislan. Imponer la prohibición de ordenar escuchas telefónicas, junto con la imposición de medidas de carácter coercitivo para los responsables de las investigaciones relacionadas con delitos tales como corrupción, prevaricación, sobornos, extorsión, estafas o delitos empresariales, los que precisamente quitan el sueño a Berlusconi, todos ellos de los encuadrados en esa tipología delictiva conocida como de “cuello blanco”, en el caso de autorizar, utilizar, realizar o filtrar el resultado de dicho pinchazo telefónico, acaba recortando el Estado de Derecho, otorgando impunidad “de facto” a personajes que ensucian la vida pública, la política y el ejercicio del poder.

El argumento de que se pretende proteger la intimidad y la libertad de los ciudadanos está hueco, carece de fundamento, sobre todo si comprobamos como esas observaciones telefónicas están orientadas a la investigación y represión del delito, no del quehacer cotidiano de cualquier ciudadano.

Es una desgracia que una ley así pueda llegar a aprobarse en un país europeo, otorgando la impunidad a muchos sinvergüenzas que han logrado enriquecerse gracias a esos delitos de cuello blanco, por no hablar de la cantidad de procesos que quedarán en nada gracias a una ley así o la apertura de puertas que podría suponer para la mafia la posibilidad de que delitos relacionados con la administración pública no pudieran investigarse bien, logrando una impunidad que les llevaría a ser cada vez más fuertes, convirtiéndose en un estado dentro de otro, llegando a dominar al mismo.

Precisamente, en estos días que Bush visita Europa, la vieja Europa, según la definición de algunos antiguos miembros de su gabinete, y sabemos que no visitara España y sí lo hará con Berlusconi, no puedo menos que mostrar mi asombro por esa nueva muestra de carencia de escrúpulos de la administración Bush, que prefiere gobiernos “lameculos” aunque con una honestidad “distraída” antes que gobiernos independientes y poco dispuestos a “bailarle el agua”. Me pregunto si Bush podría beneficiarse de un a ley así, al fin y al cabo algo tendrán que ocultar sobre las guerras que patrocinan y que han enriquecido a unos pocos.

¡Vaya amigos tienes Josemari!

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