Burbujas
Publicado por José Carlos en Mayo 28, 2008
Reconozco que de economía uno sabe lo justito y, precisamente por ello, tengo reparos en meterme en terrenos llenos de fango en los que, el desconocimiento, lleva a hacer afirmaciones que, por absurdas, llegarían a rozar la necedad.
Por lo anterior me gusta leer lo que otros, que sí saben del particular, escriben sobre economía, pudiendo crearme una idea de conjunto para emitir una opinión que, si bien no estará fundamentada en mis conocimientos, tengan la base sólida de la opinión y la sabiduría de aquéllos.
George Soros es un personaje que sabe de economía porque vive de ella, de la misma forma que sabe de especulación porque ha elevado el ejercicio de la misma a una suerte de “arte”, siguiendo los caminos del liberalismo a ultranza para el ejercicio de su labor. También suele ejercer de “filósofo” y “adivino” a la hora de predecir cuestiones futuras sobre evolución económica.
Así, predijo el final de la burbuja inmobiliaria que, junto con la del mercado de divisas, le cubrieron de oro, prediciendo un final abrupto de la misma que nos llevaría a una crisis como la que en la actualidad se vive en el mundo y ahora cita la especulación en el mercado del petróleo como una de las causas del precio del barril. Creo que no hay que ser Soros para imaginar que es la especulación la que está provocando el rápido encarecimiento del petroleo, pero tampoco hay que ser un analista internacional para saber que la acción de los países occidentales, con especial culpa de los EEUU, vienen provocando una situación de inestablidad en muchos países productores de esa materia prima, que han hecho que la situación se desboque.
La acción conjunta especuladores – EEUU y aliados, pueden llevarnos, tal y como se está comprobando, a una situación casi catastrófica, poniendo en peligro la estabilidad económica de muchos países, afectando de forma directa a partes de la población que ven como, debido a la subida del petróleo y sus derivados, se empobrecen a gran ritmo.
Además, el hecho de que se busquen alternativas a los combustibles fósiles, como pueden ser los “biocombustibles” han provocado una reacción en cadena, haciendo que el precio de los alimentos suba de forma espectacular, además de otras situaciones de desabastecimiento.
Está claro que hay muchos que están beneficiándose de esta situación, pero ese beneficio, en el momento que provoca problemas reales y serios para la gran mayoría de la población, deja de ser un beneficio lícito, por lo que debe ser cortado de raíz.
Seguramente ese discurso dista mucho de ser “moderno”, “políticamente correcto” o “liberal-guay”, pero es realista y alguien debería ponerle el cascabel al gato antes de que sea demasiado tarde. Por la urgencia de la situación, no nos valen estudios genéricos sobre alternativas energéticas (aunque la búsqueda de las mismas no debe dejarse nunca y tendrían que promoverse desde las instituciones) sino que debe atacarse a la base del problema de forma conjunta entre los países, buscando de una vez por todas, el bienestar de sus ciudadanos, aunque sea a costa del enriquecimiento de unos pocos carentes de todo tipo de escrúpulos.
Dice Soros que sólo cuando EEUU o el Reino Unido entren en recesión, la burbuja del petróleo se pinchará, llegando a tener los precios de esa materia prima, una fuerte caída. No deja de ser un mero augurio, pero mucho me temo que puede tener cierta base, si lo consideramos en sus justos términos y analizamos el papel que los especuladores tienen en el precio del petróleo en el mercado de futuros.
Habrá que mantenerse a la expectativa, deseando la caída de los precios y añorando eso del “barril a 20 dólares“ del que se hablaba desde el gobierno Aznar en el inicio de la guerra de Irak, tratando de ganar adeptos a la misma en base a comprarlos por unos euros.


