¿Qué harán ahora?
Publicado por José Carlos en Mayo 19, 2008
Reconozco que, en el fondo, sigo siendo un poco “masoca” con ciertas cuestiones. Cada día (cuando el trabajo me lo permite), al llegar a casa a comer, suelo ver un telediario y, debido a la pasión que mis hijas sienten por “Los Simpson“, suelo mantener el canal, en este caso Antena 3, y ver sus noticias de las 3. Hoy, para no variar, me senté a comer y allí estaba el presentador comentando que había fallecido ese gran demócrata, Roberto García-Calvo, magistrado del Tribunal Constitucional, por lo que, y cito casi literalmente, la oposición en el alto Tribunal a leyes socialistas como la del matrimonio homosexual o el Estatut, quedaba en minoría.
Una idea surgió en mi mente de forma inmediata: si tan claras están las posturas ante de que se entre en profundidad en el debate, si existen prejuicios, ¿para qué se estudia la constitucionalidad de esas leyes? ¿No sería mejor que se votaran en público con cámaras de televisión en un plató, al estilo de esos programas del corazón que tanto gustan a esa cadena, evitando discusiones prefabricadas y pudiendo obtener sustanciosos ingresos publicitarios?
Claro que, seguro, estaba ante un desliz del presentador que, en ningún momento quiso afirmar lo que afirmó de los magistrados conservadores (y de los progresistas por extensión). En el fondo sigo creyendo que hay grandes profesionales en el Constitucional como alguno que, incluso, pude disfrutar de alumno, por lo que cualquier duda debería fundamentarse.
De todas formas, a pesar de que mis dudas se disipan en base a mi fe por los miembros del TC, una cosa está clara, en dicho Tribunal hay dos bandos ideológicos bien claros, uno conservador y otro progresista, que no dejan de reflejar la realidad de una sociedad. Tengo claro que los miembros del TC deben tener su ideología, y ese es el prisma con el que deben interpretar la Constitución y, por lo tanto, la adecuación de las leyes a la misma. Eso ni es malo intrínsecamente, ni debe llamarnos a no creer en ese Tribunal o llevarlo al descrédito. Cada institución en una democracia debe ser fiel reflejo de la pluralidad de la sociedad, de lo contrario se irá alejando del sentir común y sus resoluciones se deberán tomar como puros actos de fe.
Pero todo lo que digo, en el fondo, tiene otro sentido al que me lleva el ser una persona con muchas dosis de maldad. Está claro que el TC ha perdido a un miembro de su sector conservador, seguramente al más conservador y con menor “pedigrí” democrático, no hay más que echar un vistazo a su glorioso pasado en el régimen anterior o a al contenido de algunos de sus votos particulares, aunque con un indudable prestigio como penalista, lo que lleva a ese sector a quedarse en una supuesta minoría, si se considera que el Tribunal actúa en base a apriorismos indemostrables, para el debate y resolución de leyes de alto calado ideológico.
En esa situación, tras la multitud de maniobras que desde el PP se han llevado a cabo para tratar de conseguir una mayoría del sector conservador, incluso con una infumable recusación a un Magistrado, en su constante intento de convertir al TC en una suerte de tercera cámara legislativa, considerando que aun no se han resuelto los recursos contra las leyes de mayor calado de la pasada legislatura, cuales son la Ley sobre matrimonios homosexuales o el Estatut de Catalunya, y que ese sector conservador ha perdido una mayoría lograda en lo que casi podría rozar el fraude procesal, tal es la fortaleza jurídica de los argumentos en los que se basó la recusación de Perez Tremps y su posterior aceptación, o la de otros de sus magistrados, que llevó al pleno a dictar una resolución que para el PP significó casi el bochorno al acusarles de “intento de abuso de derecho y fraude procesal”, me pregunto qué harán ahora desde la derecha para asegurarse una nueva mayoría que pueda asegurar la derrota de esas leyes.
Existen muchas posibilidades, apunto alguna, no sin antes confirmar que mi deseo es que se pueda renovar el Tribunal cuanto antes:
1.- Dimisión en bloque de 4 magistrados del sector conservador, lo que impediría llegar al mínimo de 8 miembros necesarios para el quorum, tras el toque de corneta de Aznar.
2.- Paralización en la resolución de los recursos ya en marcha, mediante el uso de mecanismos procesales que dilataran dicha resolución, como el uso de trajes regionales y gaitas en el curso de los debates, eso sí, todo muy español.
3.- Acuerdo entre los Magistrados del TC en orden a que se cumplimentara la renovación paralizada desde noviembre, tras el acuerdo de los partidos para proceder a dicha renovación, formando parte del TC profesionales del prestigio jurídico de Pascual Estevill, Javier Gómez de Liaño o Fernando Ferrín Calamita.
4.- Nombrando a Acebes sustituto de García-Calvo antes de la resolución de los recursos.
5.- Recusación de un magistrado del sector progresista por parte del PP en base a que se le vio comiendo butifarra en una ocasión.
6.- Secuestro o Fallecimiento “accidental” de un magistrado del sector progresista (que maldad).
7.- Conversión de un magistrado del sector progresista al ver la luz y la única verdad, al estilo “Tamayo”, a cambio de unas parcelas cercanas a Marina D’or, Totana, Mogán o similar.
Espero acontecimientos.


