El Blog de José Carlos

Lo poco que sé, se lo debo a mi ignorancia

Un ser humano

Publicado por José Carlos en Mayo 14, 2008

A estas horas todos sabemos que Juan Manuel Piñuel Villalón, de 41 años, casado, con un hijo y natural de Melilla, era Guardia Civil. De la misma forma, estoy completamente seguro de que Juan Manuel no era muy partidario de que nadie fuera de su entorno profesional, familiar o de amigos, conociera su profesión, no por nada especial, sino únicamente por esa discreción con la que suelen vivir la mayoría de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Juan Manuel tenía mucha vida por delante, muchas expectativas de poder llegar a la reserva en su tierra, Melilla, lugar al que es tan difícil llegar cuando uno es funcionario en general. Esas expectativas las compartían, seguro, su esposa y su hijo, por no hablar del resto de familiares y amigos. La simple idea de poder pasear por las calles de esa ciudad junto a su mujer y su hijo, de ver crecer a éste en un lugar en el que se respira tranquilidad y convivencia, debía ser un auténtico acicate para su día a día en ese recóndito lugar de Álava, donde jamás pensó “hacer garita” antes de ver como sus intenciones de volver a Melilla se posponían por esos puntos de menos en un Concurso General.

Esta noche Juan Manuel se cruzó con unas ratas que acompañaban a cucarachas, todos esos infectos seres habían estacionado una furgoneta cerca de la garita de Juan Manuel, una furgoneta llena de muerte a cargo de una presunta ideología que disfraza actitudes mafiosas ligadas con el narcotráfico y la deshumanización de sus actos.

De esa forma Juan Manuel no podrá ver como sus sueños se cumplen, pero tampoco su esposa podrá envejecer con él, de la misma forma que un niño de 5 años se ha quedado sin su padre, esa persona a la que empezaba a desear parecerse, esa persona que le enseñaba a jugar al fútbol, a relacionarse, le ayudaba a aprende a leer y le orientaba sobre los peligros de la vida.

Hay una persona asesinada pero muchas más destrozadas por la sinrazón de una banda de hijos de puta que no merecen el calificativo de personas. Hoy todos somos, en cierta medida, Juan Manuel. Todos nos sentimos mal porque esas ratas y cucarachas, seres abyectos, se cruzaron en su camino mientras trabajaba por los demás, a cambio de un sueldo inferior al de sus asesinos, a los que la indignidad y el dolor les debería perseguir cada día de sus vidas, a ellos y a sus familias, lo más bajo de la sociedad de roedores e insectos que han creado en el entorno etarra.

Me duele el asesinato, me duele la sinrazón, me duele la crueldad, me duele un niño de 5 años, como mi hija, me duele una esposa desconsolada, me duelen unos compañeros temerosos, pero no me duele ni me dan miedo las ratas y las cucarachas, contra esos bichos, lo mejor es ser implacable con los medios que nos da el Estado de Derecho en el que no creen, pero utilizan para salvar su pellejo cuando se ven acorralados.

Era Juan Manuel, un Guardia Civil, un padre, un esposo y, sobre todo, un Ser Humano, lo que le diferencia de las ratas mafiosas que le han asesinado.

Descansa en Paz Juan Manuel, tu recuerdo pervivirá en nosotros.

6 comentarios para “Un ser humano”

  1. Diego Fernández escribió

    Comparto ese dolor frente a la barbarie.
    Saludos,
    Diego

  2. Franesco escribió

    Un abrazo para todos los que se dedican a intentar garantizarnos nuestra seguridad, aun a costa de la suya, en este difícil día.

    Por cierto, y aprovecho una frase del post para desarrollar mi crítica: es bochornoso que a estas alturas de democracia un funcionario público todavía tenga que “hacer garita” en un pueblo de Álava para acumular méritos que le permitan pasear algún día junto con su mujer y su hijo…

    En ese sentido, creo que convendría retirar los ¿beneficios? que se conceden a nuestros muchachos de las FSE por pisar Euskadi, entre otras cosas porque provoca que vayan allí como al matadero y convierte el País Vasco en una suerte de Vietnam. Sería mucho mejor que quienes eligieran dicho destino lo hicieran (estoy convencido de que muchos lo hacen así) por estar motivados y conscientes de lo que se van a encontrar. Quizás así habría menos “Síndrome del Norte”.

    En todo caso, ¡ánimo y mucha suerte para todos los que están trabajando, allí y en Francia!

  3. Tu artículo tiene buenas intenciones. Pero no es suficiente. Yo quiero que los naZionalistas sufran como nosotros.

    http://sinblancaporelmundo.wordpress.com/2008/05/15/como-corderitos-al-matadero/

  4. Euphorbia escribió

    Són unos desgraciados miserables, creo que esos dos adjetivos ya dicen suficiente por si mismos.

  5. Donaire escribió

    Sinblanca, porque tú eres como ellos. JC tiene buenas intenciones, es cierto. Pero donde tú ves una debilidad, yo veo un acierto. Marcar la frontera entre ellos y nosostros, no sólo en la forma de pensar, sino también en los medios. JC, gracias por demostrar que nosotros somos mejores que ellos.

  6. José Carlos escribió

    ¿No son suficientes las buenas intenciones? Te equivocas Sinblanca, es el principio. También yerras al afirmar que los nacionalistas deben sufrir como “nosotros”, cuando ellos ya sufren, toda vez que no apoyan y condenan sin ambages la barbarie mafioso-terrorista.

    Poner en un mismo nivel a los que exponen y luchan por sus principios según las reglas del juego y a los que asesinan es una barbaridad que nunca debería partir de un demócrata.

    Saludos.

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