Coherencia
Publicado por José Carlos en Marzo 15, 2008
El PP es un partido coherente, lo demuestra con cada paso que da y cada actuación de sus “cargos”. Nadie en España duda de que el PP representa ese país cuyas raíces quedan ancladas en el mas rancio catolicismo, en esa parte de nuestra historia en la que la Iglesia hacía y deshacía a su antojo, excepto cuando se hablaba de la gente de un determinado nivel social, momento en el que cedían el paso para que fuesen ellos los que manejasen los resortes del poder en lo que pudieran influirles a ellos en lo económico, político o personal.
En ese sentido deben entenderse determinadas iniciativas del PP sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía.Ya el otro día, Esperanza Aguirre insinuó que daría cobertura a los que deseasen objetar de la misma, saltándose a la torera la obligación que tiene de cumplir y hacer cumplir las leyes. Después fue el Presidente de Murcia, otro personaje extraño, muy al estilo del “gilismo” de principios de los 90, quien secundó en cierta forma la propuesta de Aguirre.
Ya ayer nos enteramos de la última perla: Francesc Camps, Presidente Valenciano por la Gracia de Dios, en una nueva vuelta de tuerca de la ley, ha decidido amparar a los objetores y promover la enseñanza de Educación para la Ciudadanía en Inglés, como si él tuviese poder para disponer como le salga de sus reales, sobre las leyes estatales.
Amparar una actuación política en una resolución judicial que no es firme y cuyo ponente es miembro activo de la asociación que ampara y promueve la objeción, que es contraria a otras tres resoluciones de otros tantos TSJ sin tacha, además de ser una auténtica irresponsabilidad política que debería tener consecuencias, incluso penales, si el Tribunal Supremo fallara contra la objeción y hubiese niños que no lograran obtener el título de ESO por la irresponsabilidad de los padres y los políticos.
Por otra parte, cuando vemos a la familia amparada por la resolución judicial del TSJ de Andalucía, entendemos las palabras de Ana Mato. Es una familia sin cultura, fácilmente manipulable, ideal para ejercer el papel de “conejillo de indias” que les ha otorgado la asociación ultra que les ampara. En cierta medida me recuerda a la obra de Delibes “Los Santos Inocentes” y concurren en ellos esas características que antes citaba de moldeables a su antojo por la Iglesia.
Seguramente la reflexión que me surge, al observar como son familias con muchos hijos y un nivel económico muy limitado los que han recurrido la negativa a amparar la objeción de conciencia por parte de las CCAA, tenga cierta maldad, pero no por ello resulta extrañamente peculiar. Así, desde mi ignorancia me pregunto el motivo por el que no han recurrido ante los tribunales un supuesto derecho a la objeción de conciencia familias de alto poder adquisitivo, familias formadas por personas con alto nivel académico o familias con gran implicación política. Seguramente mi maldad me lleva a la respuesta: esas familias no recurren la resolución administrativa ni ejercen ese supuesto derecho porque saben que no hay norma que les ampare y sus hijos se quedarán sin título de ESO. Como son conscientes de ello, prefieren que sean otros con menos “problemas”, debido a su nivel económico, académico o social, los que arriesguen, al fin y al cabo son hijos de gente sin su nivel y no perderán nada.
En cualquier caso, dado que los que recurren la objeción y los que la amparan son personas de bien, de los de misa de 8, todos los domingos y fiestas de guardar, igual que Javier Rodrigo de Santos, propongo que enseñen a este caballero el camino para evitar gastarse en prostíbulos los fondos de una tarjeta de crédito oficial, pasándole los cargos al Ayuntamiento, todo ello presuntamente, a la par que este hombrecillo, como penitencia a su pecado, empezara a mostrar a esas familias el camino para respetar la homosexualidad como una opción respetable en la afectividad y la sexualidad humana y no una enfermedad, tal y como pretende la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Al fin y al cabo, como dice Raúl, este tipo de cuestiones nos muestran las miserias del PP, puesto que la arrogante e integrista actitud de los dirigentes de ese partido, obligan a muchos de sus militantes a ejercer de homófobos, cara a la galería, por las mañanas y de clientes de prostíbulos gays por la noche, a cargo de una visa municipal, a escondidas de su familia y compañeros.
PD. Me pregunto si Francesc Camps, Esperanza Aguirre o Ramón Valcárcel (que apellido tan apropiado para muchos alcaldes del PP de esa comunidad) ampararían mi objeción de conciencia a la asignatura de Latín, por ser una lengua muerta y absolutamente inútil para el desarrollo personal de mis hijas, además de ser un instrumento de adoctrinamiento de los adolescentes, a base de catilinarias.
Marzo 22, 2008 a 5:56 pm
[...] Zapatero es una cosa, pero hay que hacerlo después de ordenar a Francisco Camps que no haga trampas con la asignatura de Ciudadanía, exigiendo por la Comunidad que se enseñe en inglés, y a Esperanza Aguirre de que [...]