Conclusiones al segundo debate Zapatero – Rajoy
Publicado por José Carlos en Marzo 4, 2008
Una vez finalizado el debate, a mi juicio se puede sacar una conclusión clara y rotunda: vencieron las propuestas y el optimismo frente al pesimismo catastrofista.
Nada más empezar el debate daba la sensación de que el candidato Rajoy, en lo que parecÃa su última oportunidad de arañar votos y restar credibilidad a Zapatero, volvÃa por los mismos senderos que el pasado lunes le llevaron a la derrota por los puntos, quizás con la esperanza de que, acabando el trabajo iniciado la semana anterior, la victoria caerÃa de su lado.
Pero Rajoy se encontró con un candidato socialista mucho mejor preparado y más atento para poner freno a los ataques personales, dispuesto a devolver todos y cada uno de los golpes que pudiera recibir, eso sÃ, siempre después de presentar su correspondiente baterÃa de propuestas en positivo.
Para mà hubo tres momentos decisivos en el debate, cada uno de ellos en un momento importante y que parecÃan planificados a la perfección, si no fuese porque Rajoy se metió en los charcos él solito, y no tenÃa que estar al tanto de la estrategia socialista:
El primero, sin duda, pilló por sorpresa a Rajoy, puesto que desde su primera intervención, Zapatero se dedicó a hablar de esperanza, a presentar propuestas concretas y no a mirar al adversario. Esta táctica debió descentrar a Rajoy puesto que desde el principio fue incapaz de articular una sola propuesta de futuro, dedicándose a mirar hacia atrás, olvidando que muchas de las decisiones que se han podido tomar en esta legislatura, cosa que no ocurrirá en la próxima, estaban mediatizadas por la gestión de los gobiernos de los que formó parte, algo que puso en evidencia Zapatero en su segunda intervención.
El segundo momento llegó casi al final del tercer bloque, momento en el que Rajoy centró sus ataques en el terrorismo y en la guerra de Irak, llegando a afirmar que Zapatero apoyó la misma, en un ejercicio de contorsionismo polÃtico sin parangón. En este momento se pudo observar la mala conciencia del PP con el asunto de la guerra ilegal contra una nación soberana, dispuesto a repartir culpas para no cargar con todo el peso que les llevó a recibir un rechazo generalizado de la sociedad. Siguió Rajoy con el terrorismo y esa supuesta debilidad de ETA en 2004, atacando al candidato socialista con saña cuando recibió un golpe que le dejó noqueado para el resto de la noche, el recuerdo del número de vÃctimas y, ante su respuesta sobre sacar a las mismas en el debate, la réplica durÃsima de Zapatero que le dejó muy nervioso y con ese marcado baile en los ojos, llegando a hacer afirmaciones indignas de un candidato: ganaron las elecciones por Irak o el 11m, muy en la lÃnea del discurso de los conspiranoicos.
El tercer momento es la nueva referencia a la famosa niña, esa niña que sigue sin aparecer y que, si vemos las propuestas lanzadas por Rajoy ayer en positivo, deberá irse a otro lugar a vivir a menos que Zapatero gane las elecciones y pueda disfrutar de soluciones concretas a los problemas reales y no los inventados o creados por los populares.
Asà pues, para finalizar, y como reflejan todas las encuestas, excepto la del libelo de fedeguico, Zapatero ganó con rotundidad el debate y lo hizo por su forma de enfocar el mismo, lejos de catastrofismos y miradas hacia atrás y más dedicado a mirar al futuro con propuestas concretas orientadas a ilusionar a los votantes del PSOE y los indecisos que podrÃan hacer que la victoria del domingo fuese aun más holgada.
Rajoy, en cambio, como ya dije ayer, se enrocó en sus ideas marco de la legislatura: terrorismo e inmigración, siempre con una acusada tendencia a magnificar sus consecuencias y con un discurso que harÃan suyo los partidos de extrema derecha europeos. Además el hecho de que presentara contadas propuestas de futuro lastró, más si cabe, el discurso de Rajoy. Planteaba problemas y carecÃa de soluciones para los mismos, es decir, dejaba claro que no iba a ser su labor solventar esos problemas.
Si hablamos de planificación de los debates, habrÃa que felicitar a los estrategas del PSOE y mandar al paro a los del PP. Las razones son evidentes, el ritmo lo han marcado los socialistas y desde el PP han ido a remolque, a verlas venir y siempre haciendo planteamientos en negativo, en la lÃnea marcada por Elorriaga de fomentar una baja participación que pueda acercarles a una improbable victoria.
El resultado: el próximo domingo y espero que con una gran participación.




Enrique Meneses » Atapuerca con el PP y la Episcopal escribió
[...] que necesita el PP para compensar los resultados desfavorables de los dos debates celebrados entre Mariano Rajoy y José Luis RodrÃguez Zapatero. Los ideólogos de la franja más derechizada (por no llamarla lepenista), Eduardo [...]
jlprieto.net » Blog Archive » El Libro Blanco de Zapatero escribió
[...] entre José Luis RodrÃguez Zapatero y Antonio María Rouco Varela, éste por boca de Mariano Rajoy, y saldado con la derrota de la ultraderecha, el candidato socialista a la reelección como Presidente del Gobierno anunció la publicación del [...]
myrna10 escribió
es normal que haya más paro laboral porque hay miles (entre ellos mucho inmigrante explotado) que trabajaba en la construcción y que en eso se basó la economÃa de este paÃs desde que estaba Aznar.
La economÃa familiar esta por el suelo no por los precios de la comida ni la gasolina solamente, sino del problema de la hipoteca que es normal que tenÃan que subir los intereses (estaba previsto hace años porque no era normal), el precio de la gasolina se la debemos a los que se gastaron un dineral de las arcas del estado en una guerra que no hizo más que perjudicar al resto del mundo.
Y obviamente desde que España forma parte de la comunidad, no supieron dar el valor real de la peseta con respecto al euro y no precisamente fue con los socialistas.
Y para terminar que ya me extendÃ, España es un paÃs socialista que la diferencia con los fanáticos del PP, saben condenar con la abstención al voto cuando no está de acuerdo y si mañana salen a votar todos los socialistas, la mayorÃa es absoluta.