El Blog de José Carlos

Lo poco que sé, se lo debo a mi ignorancia

Ánimo de injuriar

Publicado por José Carlos en Noviembre 30, 2007

La Constitución Española, en su artículo 20.4, recoge que las Libertades de Expresión e Información “tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen”.

Ese criterio delimitador, además de ser especialmente poco conciso por parco, tampoco establece los límites en el ejercicio de los derechos precitados en relación con los de libre expresión o información. Precisamente por ello, esos límites lo ha tenido que establecer la jurisprudencia del Supremo y la misma interpretación que, de la Carta Magna, nos da el Tribunal Constitucional, como no podía ser de otra forma.

Son esos límites los que orientan la legislación penal, en lo referente al uso de expresiones que puedan lesionar la dignidad de la persona, menoscabando su fama y consideración, puesto que, de otra forma, nada constreñiría actitudes que fueran en tal sentido.

Precisamente el artículo 504 del vigente Código Penal, señala que “Incurrirán en la pena de multa de doce a dieciocho meses los que calumnien, injurien o amenacen gravemente al Gobierno de la Nación, al Consejo General del Poder Judicial al Tribunal Constitucional, al Tribunal Supremo o al Consejo de Gobierno o al Tribunal Superior de Justicia de una Comunidad Autónoma.”. Dicho tipo delictivo, como los recogidos en los artículos 205 y ss (calumnias e injurias), necesita para su consideración como delito, de un tipo subjetivo del injusto, el conocido como “animus iniurandi” o ánimo de injuriar, sin en que nos encontraríamos ante una conducta atípica.

Sirva esta breve introducción para entrar en el análisis de una noticia que, por increíble, tiene sorprendidos a propios y extraños. El peluquero más famoso del reino, presidente a su vez de una Asociación de Víctimas que, en lo referido a su dirección, parece estar más preocupada de definirse políticamente que de servir a los objetivos que deben orientar su acción diaria, tuvo que comparecer en el día de ayer ante un Juzgado Central de Instrucción, tras la querella presentada por la Asociación de Abogados Demócratas de Europa (A.D.A.D.E.), por la presunta comisión de un delito de injurias al Ejecutivo.

En dicha comparecencia y ante la Autoridad Judicial, Francisco José Alcaraz no sólo se reafirmó sin recato en todas y cada una de sus palabras (conste que no hacía falta, estaban perfectamente documentadas, tal es la capacidad para soltar todo tipo de lindezas contra los que no le bailan el agua, cuando se le calienta la boca y se ve arropado), aunque esta vez asesorado por un abogado que desconozco quien paga, tiró la piedra y escondió la mano, manifestando que lo que dijo es así pero sin ánimo de injuriar, como si ese tipo de afirmaciones fueran inocuas por decir eso, tratando de ampararse en su libertad de expresión retorciendo el derecho a su antojo.

Desconozco lo que le ocurrirá, si finalmente será condenado o no, pero si considero de justicia afirmar que si en la Audiencia Nacional, por una viñeta sin otro ánimo que el humorístico, se ha podido condenar a los autores, este caso, más grave por su significación y trascendencia política, además de por lo que representa su autor, no puede quedar impune, por mucho que Alcaraz afirme, al sentir el aliento de la justicia en el cogote, que no pretendía injuriar.

De esa forma, cualquier persona que pueda incurrir en un ilícito penal tendría una salida “redonda”, afirmar que en su ánimo no estaba el entrar en el tipo subjetivo del injusto. Así el estafador podría decir que todo era una broma sin intención de lucrarse con la misma, el asesino o el homicida que no tenía “animus necandi” y así hasta reducir el derecho penal al absurdo gracias a la libertad de interpretación de su actitud por parte del reo.

Pero no todo queda ahí, bien se podría usar la salida que el susodicho tuvo ante el Juez Ismael Moreno, y decir de cualquier persona una barbaridad, imputarle un delito u insultarle gravemente tomar la calle de enmedio: señor/a es usted un asesino, un ladrón, un violador, un pederasta, un hijo de puta, un canalla, pero conste que es sólo en términos metafóricos.

Considero que a nadie en su sano juicio se le ocurriría llegar a lo anterior y afirmar ese tipo de cuestiones con publicidad y con absoluto desprecio a la verdad, puesto que para cualquiera de nosotros, el que eso dice sería un irresponsable y debería ser condenado por la justicia. Pues bien, imaginemos que, por poner un caso, un diputado del PSOE o de cualquier grupo que no sea el PP, que esos son perfectos, utiliza los mismos insultos contra Alcaraz que los que ha dicho éste del gobierno, ¿alguien tiene dudas de la reacción que tendría éste? ¿Acaso alguno de los voceros que le apoyan tomaría esa denuncia como una afrenta a la democracia o a los partidos políticos? ¿No serían esas palabras utilizadas por el PP como munición electoral para atacar al gobierno?

A pesar de todo lo que pueda creer Alcaraz, ninguno de los que estamos en desacuerdo con las barbaridades que gusta decir del gobierno, estamos en contra de las víctimas, es más, posiblemente las respetemos más que aquéllos que se apropian de las mismas, como si el dolor fuese patrimonio de unos demócratas en contra de otros, estamos contra la utilización política de las víctimas y del terrorismo, poniéndolos al servicio de un partido para enfrentar a los españoles.

Algún día Alcaraz reparará en sus errores y el uso bastardo que hace del cargo que desempeña, sea dicho sin ánimo de injuriar, y en el flaco favor que ha hecho a la lucha antiterrorista y a las víctimas. Al tiempo.

2 comentarios para “Ánimo de injuriar”

  1. meneame.net escribió

    Ánimo de injuriar

    ¿Se puede insultar en España, amparándose en la Libertad de Expresión, retorciendo en derecho? En este artículo se describe como el presidente de la AVT hace uso de su derecho a la libertad de expresión sin importarle la posibilidad de incurrir e…

  2. Alberto escribió

    Enhorabuena por tu artículo.Suscribo tus palabras punto por punto. La libertad de expresión es un derecho fundamental y como tal tiene sus límites para que, cuando ejerza mi derecho, no vulnere los tuyos. Alcaraz ha acusado al gobierno de cosas muy graves que el tiempo ha demostrado falsas. El ser presidente de la asociación de víctimas del terrorismo, asociación dividida desde que ocupa su presidencia, no es un cheque en blanco para hacer y decir lo que le venga en gana, sin demostrar sus acusaciones y utilizando el dolor de las víctimas para erigirse con la razón y la verdad. Todos somos iguales ante la ley y Francisco José Alcaraz tendrá que responder ante la Justicia si ésta considera probado que se ha cometido un delito de injurias y calumnias. En mi último artículo hago una recopilación de algunas de las declaraciones que el presidente de la AVT ha realizado durante la tregua y finalizada la misma, contrastándolas con los hechos. Un saludo y de nuevo felicidades por tu post.

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