Obispos y manos libres
Publicado por José Carlos en Junio 23, 2007
La Conferencia Episcopal pide manos libres para contratar y despedir a los profesores que impartan la asignatura de religión, siendo su deseo que los mismos no puedan ampararse en el Estatuto de los Trabajadores y tratando de negarles derechos tan básicos para cualquier trabajador como son los de negociación colectiva o sindicación.
A la vez pide que se recurra a “a todos lo medios legítimos” para defender la libertad de conciencia y de enseñanza que quiere inculcar la nueva asignatura, Educación para la Ciudadanía.
A mí, personalmente, me van quedando claras determinadas cuestiones, a saber:
1.- La Iglesia Católica no reconoce derecho alguno a ciertos trabajadores debido a algo tan voluble y carente de base jurídica como es una “misión canónica“. Partiendo del principio de que el que desee lavados de cualquier tipo, incluidos cerebrales, por parte de cualquier credo, debe pagárselo de su bolsillo, sigo sin comprender que motiva al gobierno a pagar a los profesores de religión y a permitir que dicha asignatura se pueda impartir en centros pagados por el dinero de todos los españoles.
2.- Respetando el fin social de la Iglesia y de muchos de sus miembros (otros confundieron su fin social con el acceso carnal con menores de edad), ese credo, al igual que el resto, debería autofinanciarse. De la misma forma que ellos promueven objeciones de conciencia ante asuntos que no les incumben (si los curas no pueden casarse, ¿a qué viene opinar sobre el matrimonio homosexual? Si los curas no pueden gestar ¿a qué viene opinar sobre el aborto? Si los curas no “deben” practicar el sexo, ese deporte tan placentero y socializador ¿a qué viene opinar sobre el uso de anticonceptivos? Sobre todo teniendo en cuenta que la legislación sobre esos particulares no es obligatoria, sino que abre la posibilidad de unirse en matrimonio o abortar a quien desee hacerlo, no obligando a nadie) ¿porqué no promovemos objeciones a cualquier decisión que ellos tomen o la objeción fiscal para evitar que obtengan dinero de nuestros impuestos, además de pedir al gobierno la desaparición de cualesquiera exenciones fiscal para los curas.
3.- Sobre la asignatura “Educación para la Ciudadanía”, afirmar que es una asignatura que ataca la Libertad de Conciencia es un argumento tan torpe que es digno de aquellos que, históricamente, han utilizado su poder y su exclusividad en el mundo de la educación, para imponer una moralidad restrictiva de los derechos individuales, una moralidad que nos obligaba a pensar que la masturbación atonta y debilita, que las relaciones humanas debían basarse en la sumisión y no en el respeto, que la palabra de Dios obligaba por encima de las leyes de los hombres, por mucho que esa supuesta “palabra de Dios” fuera un invento humano.
La Iglesia no desea perder sus privilegios ni su capacidad para manipular, no desea gente libre con capacidad para pensar por ellos mismos, desea borregos adocenados a los que amenazar con el infierno eterno si no siguen las directrices que marcan sus líderes religiosos, ese es el motivo por el que la educación para la ciudadanía es tan peligrosa, puede crear seres libres y la libertad es a la Iglesia actual del Vaticano lo que la música militar a la música.
Yo, personalmente, objeto de la Iglesia y desearía que sus manifestaciones más populares se tuvieran que hacer en la intimidad de los fieles que lo deseen, dejándonos en paz a los demás. Es imposible, pero ¿qué sería de la vida sin sueños?


